Crianza respetuosa

LA FELICIDAD DE APRENDER, LAS CLAVES DEL APRENDIZAJE NATURAL

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La educación ha tenido siempre puntos de vista diversos. En el pasado surgieron grandes personajes como Piaget, Freire, Rousseau, entre otros que han destacado por sus diversas propuestas y modelos educativos. Pero, ¿que teoría es la más acertada?

Después de tantos debates y reflexiones llegamos a la conclusión que tenemos que buscar la clave en la neurociencia y el estudio del cerebro de los niños. La ciencia nos ha demostrado que las cosas son como son porqué tienen una explicación lógica. La ciencia se basa en un conjunto de conocimientos objetivos y verificables sobre una materia, obtenidos mediante la observación y la experimentación. Hoy en día tenemos conocimientos de la neurociencia que explican como se comporta el cerebro infantil. Si tenemos tanta cantidad de información científica del cerebro infantil en nuestras manos no debemos de ignorarla. Lo más lógico es pensar que hemos de escoger métodos de enseñanza infantil basados en conocimientos científicos. Gracias a estos estudios sabemos como se comporta el cerebro del niño y cual son sus necesidades en cada etapa de su vida. Hemos de crear métodos para satisfacer estas necesidades de la manera más eficiente y sensata.

Los estudios científicos demuestran que durante los seis primeros años de vida, el cerebro infantil tiene un potencial que no volverá a tener en los próximos años. También se sabe hoy en día que las emociones juegan un papel muy importante en el aprendizaje. El sentimiento de felicidad y motivación interfieren de tal modo que, si estos son positivos se aprende más y los conocimientos se interiorizan perdurando a lo largo de la vida.

El ser humano cuando nace necesita la ayuda de sus progenitores para su supervivencia, pero esta ayuda ha de ser un acompañamiento, una guía para que el niño por si solo adquiera más autonomía. Dejemos que el niño sea un explorador insaciable, en busca de su propia realización. Que descubra por si solo y repita actividades numerosas veces hasta que domine un movimiento o adquiera una competencia. Lo más importante de todo es que se pueda leer la felicidad en su rostro por el placer de aprender, por conseguir sus propios logros. ¡De este modo se consigue una inyección de autoestima y sentimiento de superación increíble!

Cuando nacemos, llevamos dentro el instinto de nuestro antecesor Homo Sapiens que un día, en un entorno óptimo con piedras, ramas y su estupendo cerebro, motivado por conseguir su logro, consiguió hacer fuego. Cuando nacemos necesitamos ser pequeños descubridores, solo de esta manera tendremos la capacidad para solucionar problemas en la vida. Que al fin y al cabo es lo más importante. No sabemos que sociedad nos espera en el futuro. La clave está en que el ser humano tenga la capacidad de resolver situaciones, problemas y experiencias cambiantes a lo largo de su vida de modo constructivo y positivo.

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Como dijo Maria Montessori ” El niño no es un vaso que se llena, sino una fuente que se hace brotar”. La palabra educador viene del latín educare que significa “elevar, hacer surgir”

La educación es el arte de acompañar haciendo las preguntas adecuadas, considerando que la persona interrogada puede encontrar en sí misma las respuestas correctas. Es cierto, esto requiere también adoptar las reglas de nuestra cultura, esta pedagogía nos invita a cambiar nuestra actitud ante el niño. Educar no es adiestrar ni moldear a los niños, tenemos que considerarlos como una persona, hay que ayudarlos a desarrollarse. La calidad de la relación del adulto y el niño es imprescindible. Cuanto más disponible está el adulto a educarlo centrándose en las necesidades de él, más receptivo será el niño para la educación que se le propone.

La mayoría de escuelas que tenemos en la actualidad funcionan de este modo:

Una clase tradicional de treinta alumnos, cuando el profesor presenta un nuevo concepto, diez alumnos no están receptivos, porque no están listos para comprenderlo, otros diez no aprenden nada porque ya han comprendido este concepto y, finalmente, los diez últimos, es decir, solo un tercio, se benefician de esta enseñanza, porque se les ofrece en el momento oportuno para ellos. Esta situación es penosa para veinte de los treinta alumnos, así como para el profesor.

El enfoque Montessori pretende estimular el aprendizaje al ritmo de cada niño sin empujar a los que no están listos ni frenar a los que quieren ir más lejos. Con la metodología Montessori, el niño aprende por sí mismo mediante un proceso natural, siempre que esté en un entorno propicio y acompañado por un educador que lo estimule, lo respete y se adapte a él.

Hoy sabemos que los niños de preescolar son una esponja, pero sin embargo su cerebro aún no es capaz de fijar la atención sobre una actividad durante períodos muy largos. Sin embargo, si hacen una actividad que ellos mismos han escogido si podrá fijar su atención durante un periodo largo. Esto es debido a que esta actividad escogida responde a un impulso de dentro del niño, de una necesidad vital. 

Escuchando las necesidades de aprendizaje del niño, sin compararlo con otros, ofreciendo los materiales y entorno óptimos y con una mirada hacia él de respeto y admiración,  solo de esta manera se saca el potencial que lleva dentro. Aprender, no ha de ser una obligación impuesta ya que carece de sentido. El aprendizaje es una riqueza, si el niño interioriza el concepto del aprendizaje de manera positiva y enfocado a sus necesidades, su actitud hacia el aprendizaje y la educación será positiva y durará para toda la vida. La motivación por aprender estará en su mente continuamente, motivado por crecer constantemente estando en formación continua de forma natural.

Entristece pensar que la educación autoritaria a través de castigos, amenazas y sembrando miedo ha existido durante mucho tiempo en algunas escuelas (y en algunas casas) Se frenó el potencial de muchos niños que en su día no recibieron ni la admiración ni el respeto que se merecían.

El niño satisfecho de su actividad es pacífico, está tranquilo. Cuanto más aprende más le gusta aprender. Si vemos a un niño que se niega a aprender y esta desmotivado, estará creando una imagen del aprendizaje falsa e irá contra naturaleza. Pudiendo a largo plazo convertirse en fracaso escolar. Hay que reflexionar y ver que errores se están cometiendo para que el aprendiz se sienta así.

El escenario perfecto para que el niño sea feliz aprendiendo depende de los siguientes aspectos:

– Que tenga un entorno preparado a sus necesidades.  Un ambiente óptimo para que manipule, experimente, aprenda y descubra por él mismo los conocimientos por los que el niño está preparado en aquel momento.

– Que la mirada del guía o padres le haga sentirse amado, en confianza, respetado y apoyado de manera incondicional.

¡De este modo tendremos las claves de un aprendizaje natural!

Fuentes: Montessori explicado a los padres, charlotte Poussin

El cerebro del niño explicado a los padres, Dr Álbaro Bilbao

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